Foto de José Antonio Gil Martínez bajo licencia CC BY 2.0

Vinicio Rosado, presidente de la Asociación de camaroneros de Pedernales, dice que la ayuda financiera para reactivar el sector camaronero no debe tardar tanto

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El 95% de los pedernalenses depende, de alguna forma, del camarón. Ya sea como dueño o empleado de una camaronera, de una empacadora, de una fábrica de hielo, de una empresa de transporte o vendiendo y comprando el marisco. Luego del terremoto de 7.8 grados que sacudió a Pedernales, las 12 mil hectáreas del cantón se perjudicaron. Vinicio Rosado, presidente de la Asociación de camaroneros de Pedernales, dice que un 30% se perdió completamente y un 70% tuvo afectaciones medianas y pequeñas.

 

Él calcula que 6300 personas trabajaban directamente en las camaroneras, 3000 mujeres —cabeza de familia— en empacadoras y descabezadoras, y otras 250 personas en el área del transporte. Todos ellos esperan una ayuda para reactivar el sector.

¿Qué porcentaje de las camaroneras sigue funcionando?

El 50% pero a medias. Con el aguaje actual se están rompiendo las piscinas que quedaron sentidas por el terremoto, entonces puede ser menos.

¿Cómo está el ánimo del sector camaronero tras el terremoto? ¿Los ve esperanzados?

No, están desanimados porque al parecer al Gobierno no le interesa el sector. Han pasado más de veinte días y no hay ninguna intención clara de ayudar. La CFN, por ejemplo, pide documentos imposibles de conseguir para acceder a los créditos como balances, papeles de proyectos, declaraciones mensuales que un pequeño camaronero no tiene porque declara semestral. Piden un montón de cosas que los que tienen una o dos piscinas (de 5 a 20 hectáreas) no tiene porque su operación es menor.

¿Cuánto cuesta recuperar el sector?

Entre Pedernales, Bahía, Jama y Muisne hay 20 mil hectáreas. Para recuperar lo perdido se necesitan cincuenta millones de dólares. Hemos calculado que se necesitan 2000 dólares por cada hectárea.

¿Cómo piensan conseguirlos?

La CFN ha ofrecido 25 millones pero se demora unos sesenta días en dar el crédito y la emergencia es ahora, no después de sesenta días. Además la CFN ofrece préstamos desde 50 mil dólares hacia arriba y los camaroneros pequeños no pueden acceder a eso, no necesitan tanto. Un camaronero pequeño tiene entre 5 y 15 hectáreas —cada piscina puede tener entre dos y quince hectáreas— entonces lo máximo que necesita en total son 30 mil dólares.

¿Han recibido créditos de la CFN antes?

La CFN dice que ha dado mucho crédito al sector camaronero, pero en realidad ha dado solo cinco a esta zona. Dio 25 millones de dólares a una empacadora que son socios estratégicos pero no aliados, y a uno o dos grupos grandes de camaroneros, que tienen 200, 300, 500 hectáreas. En esa parte han repartido la plata.

¿Y los medianos y grandes camaroneros sí van a acceder a los 25 millones que ofrece la CFN?

No sé porque la funcionaria que habló con nosotros, la directora provincial de Manabí de la CFN, nos habló de plazos de 45 a 60 días para aprobación y desembolso, es mucho tiempo. Ya van 30 días prácticamente del terremoto y no hay absolutamente nada, no hay flexibilidad. Todo está igual. Deberían mejorar el tema de requisitos, que no sean demasiados, deberían mandar inspectores más rápido, o mejorar el sistema de recepción de documentos: la oficina ahora está en Manta, a 200 kilómetros de aquí.

¿Qué otros problemas han enfrentado?

El municipio se cayó y no está del todo habilitado entonces entre los documentos que hay que conseguir para el crédito está el predial. Hay que hacer aprobar planos, inspecciones, ahí se nos va el tiempo y sin municipio activo es más difícil.

¿Cuál sería el plan B?

El de siempre, levantarnos solos. Toda la vida nos ha tocado lo mismo. Cuando tuvimos la mancha blanca, entre 1999 y 2000, la banca pública y privada en vez de ayudar al sector, nos dio la espalda. Nos cerraron los créditos porque no teníamos calificación en el sistema financiero. No éramos sujetos a crédito porque el camarón tenía la mancha blanca. No hubo ayuda. Luego, en 2008, Correa pasó el decreto 1391 donde todas las camaroneras tenían que regularizarse pero eso tampoco pasó. Hubo corrupción y pequeños productores quedaron sin regularizarse. A esta zona todavía le falta.

Entonces, ¿buscarán otros medios para el préstamo?

Como le dije, este es un sector que siempre le ha tocado levantarse solo, creemos que nos va a tocar eso, no nos queda otra. Confiamos que se siga vendiendo el camarón, ahora ha mejorado un poco el precio. Pero hay un tema caliente que nos preocupa: sabemos que no se va a renovar el tratado de libre comercio con Europa y eso significa que vender nuestro camarón a ese continente será más caro. Actualmente pagamos el 12% para vender camarón a Europa, si no firman el Tratado, podría aumentar a 16 o 18% más. Entonces el camarón bajará de precio porque el empacador le bajará el precio al producto para poder vender. Eso nos preocupa.

¿Y si sí se firma?

Si se firma habrá estabilidad de venta para los próximos diez años. Nos queda esa opción porque no vemos ninguna luz de ayuda, al menos en la banca pública no, todo es burocracia, dicen unas cosas en televisión cuando la realidad es otra. Ya conocemos de fondo. Es difícil que nos ayuden.

¿Y la banca privada?

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Ayer el Banco del Pichincha emitió un comunicado: dijo que había una línea aprobada de 40,000 dólares con garantías. Y que van a refinanciar las deudas. Y lo otro es que van a hacer un reavalúo de las propiedades, eso significa que el avalúo va a caer. Antes del terremoto la hectárea estaba valorada en 30 mil dólares. No sabemos cuánto en realidad va a quedar después del terremoto. Tienen que venir los peritos del banco para el avalúo. Sabemos que el Banco de Fomento también tiene una línea de crédito para el sector pero no está reestablecida aún, no tienen habilitadas las oficinas acá. No sabemos cuándo nos podrán ofrecer algo.

¿Cuál, entonces, podría ser la solución?

Nos tocará buscar chulqueros, ir a la banca privada, a otras opciones, no nos queda otra.

Isabela Ponce
Soñadora, idealista y exageradamente curiosa. Periodista con ganas de construir un mundo mejor.

Editora adjunta y cofundadora de GkillCity.com.